lunes, marzo 4

Un tipo que trinaba de la piedra.

Caos capital
En general uno tiende a quejarse de todo. Una realidad como la bogotana, supone no pocos motivos para hacerlo y el deseo de una ciudad con una mejor calidad de vida para sus ciudadanos (entre los cuales está uno) hace que cierto grado de impotencia surja en el diario vivir.

Hace unos meses  un politiquero político se le ocurrió promover la revocatoria del alcalde Gustavo Petro, en esencia con razones para hacerlo, sin embargo viniendo esta iniciativa del sector que proviene,  no hay que ser muy agudo para entender que se trata de una de esas maniobras para llamar la atención de un electorado cada vez mas apático y con menos confianza en la clase política. Por otro lado, una iniciativa de estas con el único objetivo de "tumbar" al alcalde de turno se cae de su peso y lo que haría, de prosperar, es llevar a la ciudad a un vacío de gobernabilidad que supondría un caos mayor al que vivimos actualmente.

Al Alcalde Petro lo defino como un hombre con grandes ideas que no tiene la capacidad de ejecutarlas. Su tinte social, contaminado por el populismo del siglo XXI, lo mantiene con el apoyo de las bases que lo llevaron al Palacio de Liévano. Sin embargo, siendo lo social una preocupación y una prioridad, no debe entenderse con la necesidad de crear una lucha de clases que lo único que hace es dividir y no dejar progresar la ciudad. La Bogotá de Petro es una ciudad sin autoridad, sin amor propio y en constante deterioro.

El alcalde es un ser solitario, seguido por unos coequiperos que mantienen su lealtad al ritmo de la nomina de cada mes. El tono soberbio y los tumbos que da con sus decisiones ya han visto pasar decenas de colaboradores que abandonan el proyecto y mientras tanto la ciudad sin un norte fijo (ni siquiera un sur fijo)

Solo hay que darse un recorrido por la ciudad para darse cuenta de la falta de autoridad de este ser autoritario, que delega funciones, pero no deja progresar liderazgos; que se cree perseguido, pero ataca a quien lo contradice; que dice ser progresista pero quiere volver a los tiempos donde Bogotá se dividía en el norte y en el sur (otras administraciones se volcaron a la zonas marginales de la ciudad con obras y asistencia social pero gobernando para todos los habitantes, ricos y pobres. Entregando obras dignas y orden para todos)

La cultura ciudadana abandonada o relegada a la cultura de la cinta amarilla y negra de precaución, o a las chaquetas multicolores de la Bogotá Humana con personas sin capacitación seria en el asunto, césped sin cortar, basura al vaivén del viento, pasacalles anunciando nuevas urbanizaciones y contaminando visualmente, automóviles en los andenes, la ciudad de la bicicleta con las ciclorutas abandonadas o invadidas por vendedores ambulantes, un excelente servicio de transporte integrado con una pedagogía nula para el ciudadano, bellas obras de infraestructura ya entregadas y con las redes colgando, generando peligro y detrimento estético son algunos de los ejemplos de que esta administración sigue en deuda con el presente y la historia de esta ciudad.

Si Petro dejara su soberbia, si fuera un mejor gerente, cada entidad de la Bogotá Humana haría su trabajo como corresponde y la ciudad sería mejor. Siempre habrá problemas y muchos de ellos no son culpa de él, pero Alcalde, lo elegimos para  gobernar no para "trinar de la piedra"

viernes, julio 20

[+] sabor a Colombia


Celebración del 20 de julio en París.
Hoy el río Sena se vistió de Colombia. 

La Iglesia de Notre Dame, la Alcaldía de Paris (Hôtel de Ville) , el majestuoso Museo del Louvre y hasta la Asamblea Nacional vieron desfilar ese amarillo, azul y rojo que siempre nos hace vibrar sin importar la distancia.

Durante una hora el tricolor colombiano navegó por el mítico río francés celebrando nuestros 202 años de independencia.

Mucho orgullo, mucho amor y  mucho sabor a patria.

¡Feliz Día Colombia! 

lunes, julio 16

La fuerza de un pueblo (homenaje azul)

Independiente Santa Fe - Campeón Liga Postobón 2012 -1
Era una tarde de algún domingo perdido de mi infancia. Hacía sol. Era el clásico partido entre Millonarios y Santa Fe. Se inauguraba un estadio nuevo, pequeño, pero estadio. Ese día mi padre, hincha cardenal, me llevó a bautizarme como seguidor rojo. El azar, o tal vez un error del arbitro, cambio esa historia. Millonarios ganó el partido y con eso, mi corazón.

Hace unas horas Santa Fe ganó su séptima estrella y ese brillo iluminó los rostros de miles de bogotanos. La alegría se desbordó en las imágenes de televisión y en las calles de muchos de nuestros barrios. La felicidad se tiñó de rojo, mientras nosotros, los de azul, nos debatimos entre la alegría capital, la envidia deportiva y la esperanza que nunca se pierde.

Luego de 37 años "la fuerza de un pueblo" celebra y con ellos la hermosa y caótica Bogotá [+] que DC

¡Felicitaciones Santafereños!

*La imagen está sin créditos pues está en una página de fondos de pantalla alusivos al Independiente Santa Fe y no identifican el creador.

martes, julio 10

[+] gente [-] desarrollo

Locomotora en el paso a nivel en el Parque Simón Bolivar. Fotografía: Alexánder FSC
El cemento en las ciudades se hizo para engañar a los incautos sobre el verdadero sentido del desarrollo de una urbe. Grandes, bellas y congestionadas autopistas no son sinónimo de progreso. Por el contrario, es muestra de que las prioridades han estado en el lugar equivocado.

La ciudad, es decir, ese grupo humano que comparte un mismo y reducido gran territorio, tiene sentido en la medida que es para la gente. La infraestructura es necesaria pero ella debe responder a criterios que tiene que ver con la dignidad del ser humano. El transporte, los servicios y los espacios públicos donde se construye la ciudadanía deben ser un monumento a la capacidad de vivir juntos y no a criterios macroeconómicos que sólo convienen a un reducido -  y muchas veces - corrupto grupo de personas.

El desarrollo es la posibilidad diaria de lograr una mejor calidad de vida. Esto es, un gobierno de la ciudad que tenga la capacidad de gestionar todos los asuntos de la administración y unos ciudadanos que con su compromiso acepten su protagonismo en la posibilidad de construir la urbe. Es difícil lograr esto en los tiempos actuales, ya sea porque la administración pública, en su mayoría,  no es eficiente o porque la mayoría de personas no cree importante asumir su civilidad.

El reto para Bogotá es seguir mejorando la capacidad de la alcaldía para ser ejecutiva y llegar poco a poco a los problemas de fondo en equidad, seguridad, infraestructura y ante todo en salud y educación. Y por otro lado, la búsqueda de ese "orgullo de ciudad" de los ciudadanos que impulse cambios en la forma de interactuar con la urde y sus habitante. Unos años, lo logramos. acaso, ¿no es el tiempo de volverlo a hacer?

jueves, julio 5

Con las vidas del gato.

Este blog nació hace 7 años. Ha muerto y resucitado cual felino.  Ha quedado inerte varias veces. Pero se ha resistido a desaparecer. Hoy iniciamos una nueva etapa que esperamos dure más que lo antiguos intentos.

El motivo del regreso no es más que la nostalgia de la realidad que hay que volver imágenes y palabras. Esta bella y caótica ciudad (para la muestra la foto que acompaña esta entrada) es fuente de inspiración ya sea por la rabia que nos produce su involución en algunos aspectos. O las alegrías y oportunidades que asoman por la pequeña ventana de la esperanza de personas que siguen construyendo la posibilidad de ser una urbe para la gente, moderna e incluyente.

Seguiremos escribiendo sobre Bogotá y lo que nos inspira. Aguzaremos nuestros sentidos para no perdernos lo esencial y así poder compartir con ustedes todo eso que nos produce esta ciudad que es mucho más que DC.

martes, marzo 13

Una vez más nuestro Transmilenio.

La rabia se siente en el ambiente. El servicio de Transmilenio es deficiente, demorado y caro. Destruirlo  fue la opción de quienes querían protestar. El modo no es aceptable, la causa si. La empresa, junto con la administración distrital, deben oír técnica y políticamente, lo que paso hace unos días. Los que recordamos la Caracas antes del Transmilenio esperamos que esas épocas no vengan; y para evitarlo se requiere estudios, estrategias y acciones que no pueden prolongarse en el tiempo.

Pero la cuestión del sistema, una vez se consideren los aspectos logísticos, es la educación de los ciudadanos. No basta con pedir más buses, si los que existen son mal usados. Esto es, desorden para subir y bajar de los articulados, irrespeto por los turnos de llegada y otros aspectos que están en la manera personal de entenderse como ciudadano.

Pidamos u mejor servicio y exijamos de los ciudadanos una mayor colaboración.