martes, marzo 7

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Política, políticos, candidatos, publicidad, promesas, listas, números…. ¡Uf! tal parece que nunca vamos a salir de esta parafernalia que quiere ser democracia. Pero bueno, ya falta menos de una semana para que esto acabe, para que las decisiones se tomen y para que las promesas se vayan por el piso, por la basura o por donde sea. Porque eso sí, los que cumplen son pocos o más bien ninguno.

Fiestas pro campaña, las mejores orquestas, la canasta de cerveza, la flor muy inclusive por aquello del día de la mujer. Mejor dicho, los políticos se hacen notar como sea, lo importante es ganar adeptos para su causa, después de elegidos, el pueblo se queda de las puertas del Congreso para afuera.

Por otro lado, la inseguridad en Bogotá aumenta. Civiles que ahora se visten de soldados para hacer requisas y cuando menos piensa… ¡roban de frente, con golpes incluidos! Parece que Bogotá está devolviéndose en el tiempo. La inseguridad aumenta con los días, la proliferación de muertes por porte de armas en los bares de Bogotá ya no son casos aislados, y las promesas continúan, y muchos sentados para no cansarse esperan con ansiedad lo que puede pasar. ¿Dónde están las autoridades? ¿y las promesas? Ya ni sé en que pensar, seguramente “citaron un consejo de seguridad” y "se tomarán medidas"...

Y mientran tanto, como lo escribimos hace unos meses, los postes, teléfonos públicos, puentes peatonales y cuanto mobiliario urbano existe está lleno de "caras felices", de propaganda política, afiches, promesas, sonrisas postizas. ¿Dónde está la ley?, ¿será que esos candidatos nos van a limpiar la ciudad después de las elecciones?

Fotografía: El tristemente célebre bar de la calle 51 con carrera 8 donde murió una joven a causa de una bala.

14 comentarios:

Adriana V. dijo...

En Bogotá falta mucha autoridad. todos hacemos lo que queramos. Por supuesto cada uno debe ser buen ciudadano, pero si aquellos que no cumplen no sienten que alguien ejerce autoridad seguiremos en esta anarquia tan terrible

Anónimo dijo...

Aquí se tratan dos temas: esos políticos que lamentablemente necesitamos y la inseguridad que crece día a día. No siento que el Alcalde este gobernando, esto parece tierra de nadie, o bueno, de traquetos y sus escoltas.

Carlos M. dijo...

Aleja: La muerte esa que nos toca en donde menos esperamos, esa que en esta ocasión te encontró mientras bailabas. ¡Tus amigos del poli no te olvidaremos!

Moreno de Caro dijo...

Estos políticos tienen la ciudad muy mal. ¿quien sabe cual es la ley que les prohibe los de las vallas y todo eso?

Luis Peña dijo...

En Colombia si el negocio da plata no importa lo demás. Estas armas en los sitios de rumba ya llevan como 5 muertos en los últimos meses y todo sigue igual

Oscar dijo...

Lo que pasa es que luis Garzón esta ocupado buscando votos y hablando de TLC y cosas de esas mientras sus amigos acaban la ciudad.

Carolina G dijo...

Es bueno ingresar al blog y saber que se están preocupando por innovar, ese transmilenio que cruza la página está bastante curioso. SI A LA VIDA, no más muerte en los bares de Bogotá

Anónimo dijo...

Manada de paracos..... la izquierda es la opcion

Mauricio Duque Arrubla dijo...

bueno, hasta acá llegaron los anónimos. Si al menos dijeran algo sustancioso pero como la cabeza no les da para dar la cara tampoco para las ideas.
Siempre he pensado que la solución a muchos problemas está en manos de las mujeres. Si su novio conduce como un patán, es guache con el vecino, etc. ellas podrían optar por alejarse de ellos. Si los patanes anduvieran solos les tocaría cambiar así sea en apariencia. Es una idea medio absurda pero puede aplicarse.
A veces me pregunto si las muchachas que acompañan los bárbaros del volante (la mayoría hombres así algunos piensen otra cosa) no piensan que las van a matar. Y las matan.
Aunque saber que quien disparó en el bar fue una mujer no ayuda mucho.
Felicidades en su día, son maravillosas.

Julian H. dijo...

La vida no vale nada dice Pablo Milanes en sus canción. Yo digo que no vale nada pero hay que cuidarla. SOY UN POETA!

Anónimo dijo...

Es triste que ya nisiquiera se pueda salir a la esquina con los amigos o con el novio o con quien sea a divertirse o tomar algo sin la sombra del miedo sobre nuestros hombros a ver en que momento nos roban, nos agreden o como en este caso cegan nuestras vidas. los propietariso de los bares estan ocupados pensando en los ingresos que cada fin de semana les reporta nuestra visita dejando de lado lo relevante para que esto no suceda mas. deberian preocuparse un poco mas por la eguridad de sus clientes pues la sola requisada no basta se necesitan instrumentos mas eficaces como un detector de metales a la entrada, por ejemplo...

Álvaro Andrés dijo...

Soy Politico "capañista" cuando dejo de llamar a un amigo porque no lo necesito, cuando prometo a mi madre que cambiré sólo por no escuchar su cantaleta. Soy Dueño de un Bar mercantilista cuando impongo mis ideas y las vendo como sea sin importarme los demás. Soy un atracador disfrasado cuando me lleno de cosas que no utilizo. "Hoy no quiero criticar a los demás, sólo veo que lo que no me gusta de ellos lo reproduzco en mi vida"

doppiafila dijo...

Hola Rosario,

tu escrito me parece muy "qualunquista". Perdoname, pues no conozco la palabra en castellano. el "Qualunquismo" fuè un movimiento anti-politico en la Italia de la pos-guerra: su posicion era que cualquier politico (cualquier en italiano es "qualunque") es lo mismo, y que el problema es la clase poliTica en si. Algo como el "que se vayan todos" argentino o la cruzada anti "politiqueria" de Alvaro Uribe.
Y que, vamos a decir que la politica es mala? Tan bajo hemos llegado? Dejemos estas posiciones para quien la teme, a la politica, y tratemos de rescatar lo bueno!!!
Un abraz, Doppiafila

hdiego dijo...

El asunto de la publicidad no es sólo de Bogotá, sino un problema nacional. ¿Quién quita los afiches que llenan las entradas de los colegios? Ojalá nuestros queridos políticos destinaran una partecita de la millonada que les pagamos por los votos para limpiar las ciudades. O inviertan en unos asesores que también tengan conciencia ecológica